Arde el pebetero olímpico en Buenos Aires
- Fernando Martínez
- 7 oct 2018
- 2 min de lectura
Actualizado: 9 oct 2018
Día 5
Hubo más cosas en el día de ayer, gimnasio por la mañana, la anécdota top de la Villa, pero sin duda el protagonismo lo tuvo la ceremonia de inauguración de los juegos.
El pasado julio llegamos a Gyor con la convicción de haber preparado a conciencia el campeonato. María Vicente llegaba pletórica de forma, con una confianza y una motivación desbordante y contagiosa. Compitió de una forma extraordinaria. En aquel momento supimos que había ganado dos medallas de oro y un récord del mundo de Heptatlón S18 pero desconocíamos la cantidad de reconocimientos que generaría ese resultado. Mejor atleta española del mes, Premio Princesa Leonor del deporte, nominación como mejor atleta joven de Europa a designar por votación popular mediante Twitter, que si no me equivoco, ha terminado ganando, cabe decir que aquí hemos contado con el apoyo de Rafa Nadal. Sin embargo, creo que el premio más importante lo tuvo anoche en Buenos Aires, cuando caminó por el escenario como abanderada del equipo olímpico sub-dieciocho. Un gran honor y un momento inolvidable sin duda que la han mantenido con una sonrisa perenne desde que le insinuaron la designación en el ascensor de la residencia. Creo que desempeñar ese papel es un privilegio y algo muy grande para el atletismo español y para nuestras combinadas.

Nos recogieron a las cuatro cuarenta y cinco en la Villa. A los oficiales, porque los atletas salieron casi una hora más tarde. Una caravana de autobuses cruzando la ciudad de las madres de la Plaza de Mayo hasta su centro: El obelisco construido por Pedro de Mendoza en el cuarto centenario de la fundación de la ciudad. El autobús era un autobús de línea readaptado para la ocasión. A Grosso y a mi nos toco viajar de pie unos 50 minutos. Una voluntaria nos ofreció algo de comer, agua y un plátano. Tuvimos que actuar como cadena humana para que los alimentos llegaran a todos los oficiales. Después nos metieron en grandes carpas antes de llevarnos al lugar que nos correspondía frente al escenario.

La inauguración tuvo como símbolo principal el citado obelisco, con espectáculo audiovisual y acrobacias simbolizando los diferentes deportes que se dan cita en unos juegos. Música y más acrobacias, tango en el escenario y en los balcones de un edificio colindante, discurso de autoridades, juramento olímpico, izada de la bandera de los cinco aros mientras suena el himno, y encendido del pebetero que arderá en la plaza del obelisco hasta la clausura el próximo dieciocho de octubre. No voy a describirlo mucho más porque seguro que lo visteis en el canal de Olympic Channel y si no, podéis pasar por su web para haceros una idea. En mi opinión la escenificación estuvo a la altura del acontecimiento.

Sin embargo, debo admitir que el momento más emotivo para mi, fue sin duda cuando Maria saltó al escenario con la bandera porque de alguna forma me sentía parte de ese momento único.
El regreso fue como la ida. Caravana de autobuses en dirección a la Villa.
fotos @coe





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