Dimensión YOGBA
- Fernando Martínez
- 11 oct 2018
- 3 min de lectura
Dia 9
Cuando Maria Vicente me dijo en septiembre de 2017 que en octubre de 2018 quería participar en los YOG de Buenos Aires pensé: ¿En octubre? ¿Tras el parón del verano? ¿y eso de los YOG18 qué es?
Que poco imaginaba que se trataba de unos verdaderos Juegos Olímpicos para categoría Juvenil. Que poco imaginaba lo importante que puede ser esta experiencia para los atletas. Son unos privilegiados y es muy, muy difícil estar aquí. Los sistemas de clasificación han sido muy exigentes. En carreras participan alrededor de 25 atletas y en concursos apenas 16. ¡De todo el mundo!
Ayer les entregamos su diploma de participación que les acredita como olímpicos. Los entrenadores y oficiales también deberíamos tener nuestro diploma, pues así ha sido hasta ahora en las anteriores ediciones, y sin embargo parece que en esta ocasión la organización ha optado por que no sea así. Nuestro jefe del equipo de atletismo, Jose Grossocordón defendió a nuestro colectivo encarecidamente y solicitó que la delegación española presente una reclamación al respecto.

Cuando Maria Vicente me habló de esta competición me equivoqué al vanalizarla, y creo que es un error que ha podido cometer más de un entrenador, porque desde la distancia no se percibe la dimensión de este evento. La vida en la Villa hace que nuestros chicos se relacionen con atletas y deportistas de todo el mundo. Que tomen contacto con otros deportes y entiendan que sus inquietudes no son diferentes del deportista de tiro con arco o del de vela. Que su sentimiento de pertenencia a un equipo es similar al que puedan tener las chicas del basquet tres a tres, o los chicos del balonmano playa. Nuestros atletas aquí no compiten solo por ellos, por su familia, por su entrenador o su club. Representan a su país y en este caso particular, también a los quinientos mil españoles que viven en Buenos Aires.
Hoy hemos entrenado con todo el grupo. Como cada día, ante la mirada atenta del público. Han firmado autógrafos y se han hecho fotos. Hoy, como cada día desde que estamos aquí nuestros chicos se han sentido importantes gracias a este público tan maravilloso y paciente, capaz de soportar colas interminables con tal de ver su deporte favorito y a las futuras grandes estrellas del deporte mundial, pues la mayoría estarán por aquí.

Finalizado el entrenamiento hemos propuesto una reunión previa a la competición junto al pebetero, donde arde la llama olímpica, para que los atletas sean conscientes de que, sin ningún tipo de dudas esta competición es la más importante en la que han participado nunca. Les hemos explicado que deben aprovechar esta oportunidad, vivir esta experiencia con los cinco sentidos, que han tenido la extraordinaria suerte de coincidir en el tiempo con esta competición, ya que, como sus hermanos mayores, los Juegos Olímpicos de la Juventud se celebran cada cuatro años y que no pueden desaprovechar esta oportunidad.
Nadie les va a exigir medallas, posición de finalistas o marcas personales. Su único objetivo es saltar a la pista, competir, y que cuando hayan terminado y les preguntemos, su respuesta sea: he hecho todo lo que he podido, no me he guardado nada, y si es así habrán triunfado.
Cada atleta, en su interior, sabe cuando se ha dejado la piel en la pista y sin duda, son ellos, los atletas, los jueces más duros que pueden tener sobre su propio rendimiento.
Hoy, mientras escribo estas líneas, ya se están preparando para competir 6 de los integrantes de nuestra selección y estoy convencido que nos harán sentirnos orgullosos de ellos.





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